Noticias

La contraseña del móvil, el cómplice más leal del delincuente

La contraseña del móvil, el cómplice más leal del delincuente


21 Jun, 2017

Sociedad


Si un conductor es interceptado al volante de un vehículo y un agente le pide que sople en un etilómetro, está obligado a acatar la orden, aun sabiendo que someterse a esa prueba es autoinculparse, una declaración contra uno mismo. Pero la ley es muy clara en estos casos: aquel que se niegue a someterse a un control de alcoholemia o drogas incurrirá en un delito de desobediencia.

Podría pensarse que lo mismo ocurre cuando un agente o un juez ordena al dueño de un teléfono o cualquier otro aparato tecnológico a facilitar su contraseña personal para tener acceso al dispositivo. Si esa persona es consciente de que en ese aparato almacena fotos, vídeos o mensajes que le implican en un delito, facilitar esa contraseña es lo mismo que confesar voluntariamente los hechos. Pero aunque ambas situaciones son prácticamente calcadas, la respuesta de la ley en el caso de los teléfonos es totalmente distinta. Las contraseñas personales son sagradas. Ninguna norma establece la obligación del dueño de un teléfono a facilitar el acceso a terceras personas de la información almacenada y guardada en ese aparato. Por lo tanto, los delincuentes, muchas veces delatados por la posición de esos aparatos, están amparados, en lo que se refiere a la información guardada en los teléfonos, por un principio muy básico: nadie está obligado a declarar contra sí mismo.

Hay, sin embargo, una tercera vía que aún complica más las cosas. Al dueño de ese aparato siempre le queda la estrategia del “no me acuerdo de la contraseña”. Y llegados a ese estadio es muy difícil para cualquier juez valorar si esa excusa, por muy increíble que resulte, es o no cierta. Ante la duda, el beneficio siempre jugará en favor del reo.

Ahora bien, cuando hay indicios sobre la existencia de pruebas en un teléfono, la negativa de su dueño a facilitar la contraseña no impide que el juez pueda ordenar a técnicos que intenten desbloquear ese aparato. Si lo consiguen, “la información se puede aportar a la causa sin ningún problema”, afirma Jaime Lapaz, abogado experto en nuevas tecnologías.

Fuente: La Vanguardia

Back to top